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De
todas las artes marciales arribadas al país
en la década del 60/70, tal vez sea el
sipalki do la mas jóven; de la mano de un
coreano llamado SooNamYoo, que llegó al país
en el momento indicado para incorporarse al
boom de la sociedad que era en ese momento
las artes marciales, apareció en el ruedo
"de movida" ostentando el 9no Dan,
que es para cualquier practicante la máxima
graduación que se pueda obtener en vida.
Por supuesto su estilo fue y es tan
diferente a lo conocido clásicamente como
tradicional a punto tal de incorporar técnicas
que si alguna vez fueron usadas por otros
estilos también fueron dejadas de lado por
inaplicables en combate, pero el maestro Yoo
y sus discípulos se encargan de enseñarlas
y tratar de que las usen aunque no sean 100%
efectivas por requerir una capacidad de
desarrollo prácticamente inalcanzable para
el argentino. Según se dice conserva las técnicas
tan puras que a ojos de buen cubero es el método
menos ortodoxo que podamos ver, aunque debo
reconocer que las veces que fui a espiar sus
clases quede sorprendido por las habilidades
acrobáticas de sus discípulos, lo que no sé
es si esas habilidades eran innatas o
logradas con práctica constante dirigida
por su maestro. Mirando el estilo con poco
poder de análisis y generalizando conceptos
es parecido al taekwondo, con algunas cosas
de kung fu, (versión cinematográfica), es
decir vistoso en su calistenia ; pero al
final en combate se ve igual que cualquier
otra arte, buscando el camino más corto
para llegar al adversario, y mayor
contundencia en menor cantidad de
movimientos.
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